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Clase 4. La crisis del Imperio Colonial Francés

La descolonización de Indochina Francesa

Los territorios coloniales franceses en Asia, bajo la denominación de Unión Indochina, incluían una colonia: Cochinchina (o Nam Viet) y cuatro protectorados: Annam (parte central de Vietnam), Tonkin, Camboya y el Reino de Laos (el actual Laos). En la Segunda Guerra Mundial, estos territorios fueron ocupados por Japón, después del derrumbe francés en Europa (ocupación nazi) y lo abastecieron de carbón, caucho y arroz, durante ese período, en la contienda del Pacífico.

La resistencia colonial frente a la invasión japonesa fue organizada por los comunistas y liderada por Ho Chi Minh. El dirigente asiático, vinculado a la Tercera Internacional Comunista, luego, se manifestó hostil al retorno del colonialismo francés y continuó un movimiento por la liberación nacional y anticolonial. Desde China organizó la propaganda, y el general Vo Nguyen Giap preparó la estrategia para la insurrección vietnamita.

Con la derrota de Japón, en agosto de 1945 –luego de la bomba atómica–, Ho Chi Minh proclamó, en el norte, la República Democrática de Vietnam y presidió un Gobierno provisorio, con la capital en Hanoi. Luego viajó a Francia para iniciar negociaciones con la metrópoli, pero el Gobierno francés no aceptó la independencia ni la unidad de Vietnam; de hecho, las tropas francesas establecieron, en la región sur de Indochina, una República separada.

Al finalizar la Segunda Guerra, los países aliados, reunidos en la Conferencia de Postdam (Alemania), dividieron a Indochina por el paralelo 16º, y en 1949, el Reino de Laos se convirtió en un Estado independiente y aceptó formar parte de la Unión Francesa. En el mismo año Francia concedió al viejo emperador Bao Dai, el título de jefe de Estado en Vietnam del Sur.

La tensión y los incidentes con las tropas colonialistas francesas desencadenaron las hostilidades. Ho Chi Minh tuvo que enfrentar la guerra de liberación de Indochina, que se prolongó desde 1949 hasta 1954.

En 1949, el Vietminh –Liga por la independencia de Vietnam– atacó Tonkin y obtuvo el control de las zonas rurales, mientras que las tropas francesas aún dominan las ciudades.

La situación era favorable a los vietnamitas ya que, en China, había triunfado la Revolución Socialista de Mao Tse-Tung o Zedong, que sería un aliado indispensable. En 1950, China y la URSS reconocieron la independencia de Vietnam.

En 1954, la derrota francesa en la batalla de Dien Bien Phu determinó el inicio de las negociaciones de paz. En la Conferencia de Ginebra se firmaron los acuerdos que reconocían la Independencia de Camboya, Laos y Vietnam, este último separado en dos Estados.

En 1956 debía celebrarse un referéndum para decidir la reunificación de Vietnam, pero las tropas francesas se retiraron antes de lo previsto. Se estableció, entonces, un régimen político anticomunista en Vietnam del Sur, con capital en Saigón, hostil al gobierno de Ho Chi Minh y apoyado por el gobierno norteamericano. Vietnam se convirtió en un nuevo conflicto de la Guerra Fría, en el sudeste asiático. Estados Unidos bloqueó el referéndum exigido por los acuerdos de Ginebra, y rompió el compromiso de ambas partes de no aceptar ayuda militar exterior.

También los grandes países socialistas (China y URSS) prestaron ayuda a la pequeña y atrasada república de Vietnam del Norte, a través de créditos o donaciones, aporte de técnicos y becas universitarias para estudiantes vietnamitas, a fin de que Vietnam pudiera contar con los recursos humanos calificados para la transformación agrícola y la recuperación económica.

Argelia y el dominio colonial francés

El hecho de que Francia hubiera sido ocupada por los alemanes a partir de 1940 (durante la Segunda Guerra Mundial), revelaba la debilidad de esa metrópoli colonialista. Francia poseía, en ese momento, colonias en el África negra (término que denomina a los países africanos que no limitan con el Mar Mediterráneo): Senegal, Mali, Níger, Costa de Marfil, Togo, Gabón, Chad y Malgache, y en África del Norte: Marruecos, Túnez y Argelia. En las colonias francesas predominaba la agricultura de subsistencia o para la exportación.

Argelia fue ocupada por los franceses desde 1830, cuando instalaron presidiarios, como primeros colonos. Luego, la economía colonial estimuló el cultivo de viñas y la producción de vinos. Muchos franceses fueron a vivir a Argelia, que se transformó en una “colonia de poblamiento”.

La colonización francesa despojó de sus tierras a los argelinos y los desplazó hacia las tierras interiores más áridas. De modo que los campesinos originarios se veían obligados a emigrar a los viñedos o a las ciudades del litoral. Las poblaciones de las montañas –los cabilas de origen bereber– eran tenderos u ofrecían sus servicios en las ciudades de Argel, Constantina y Sétif. En estos centros urbanos blancos existían barrios árabes (guetos), como la Casbah de Argel.

Asimismo, Francia utilizaba la mano de obra africana originada por la emigración de argelinos, tunecinos y marroquíes. En 1912, impuso el servicio militar obligatorio para los árabes y los reclutó para la Primera Guerra Mundial. Durante la Segunda Guerra miles de argelinos fueron a trabajar a las fábricas francesas, para reemplazar a los trabajadores que se hallaban en el frente, hacia 1950 residían en Francia cerca de 600.000 argelinos.

Tras 120 años de dominación, la comunidad francesa residente en Argelia estaba muy arraigada en esa economía, mientras los argelinos, mayoritarios, eran considerados como extranjeros en su propia tierra: el régimen colonial negaba su cultura y tradiciones religiosas. Eran ocho millones y medio de musulmanes, quienes vivían en condiciones muy inferiores a las que gozaba el millón de colonos blancos de origen francés. Estos eran llamados por los argelinos pieds noirs (pies negros), porque usaban botas negras.

A partir de 1954 se extendió el movimiento nacionalista y anticolonial en Argelia. Se impulsó el progreso del pueblo argelino y el rechazo a la asimilación de los valores franceses, afirmando la identidad argelina basada en el Islam y el idioma árabe. También influyó, en Argelia, la propaganda del panarabismo de la Liga Árabe, creada en El Cairo (Egipto), en 1945.

Sartre y el colonialismo francés

Jean-Paul Sartre, prefacio a Los condenados de la tierra.

Ustedes saben bien que somos explotadores. Saben que nos apoderamos del oro y los metales y el petróleo de los “continentes nuevos” para traerlos a las viejas metrópolis. No sin excelentes resultados: palacios, catedrales, capitales industriales, y cuando amenaza la crisis, ahí están los mercados coloniales para amortiguarla o desviarla. Europa, cargada de riquezas, otorgó de jure la humanidad a todos sus habitantes: un hombre entre nosotros, quiere decir un cómplice, puesto que todos nos hemos beneficiado con la explotación colonial. Ese continente gordo y lívido acaba por caer en lo que Fanon llama justamente el “narcisismo” […] Palabras: libertad, igualdad, fraternidad, amor, honor, patria. ¿Qué se yo? Esto no nos impedía pronunciar, al mismo tiempo, frases racistas: cochino negro, cochino judío, cochino ratón. Los buenos espíritus liberales y tiernos, los neocolonialistas pretendían sentirse asqueados por esa inconsecuencia; error o mala fe, nada más consecuente, entre nosotros, que un humanismo racista, puesto que el europeo no ha podido hacerse hombre, sino fabricando esclavos y monstruos. Mientras existió la condición indígena, la impostura no se descubrió; se encontraba en el género humano, una abstracta formulación de universalidad que servía para encubrir prácticas realistas: había del otro lado del mar, una raza de subhombres que, gracias a nosotros, en mil años quizá, alcanzarían nuestra condición.

Actividades

a) ¿A quiénes les habla el filósofo francés Jean-Paul Sartre en este prefacio?

b) ¿De qué acusa a los europeos en general?

c) ¿Qué quiere cambiar con estas reflexiones?

La guerra de liberación de Argelia

Los jefes de la rebelión argelina adquirieron experiencia militar, al prestar servicios en el ejército francés durante la Segunda Guerra. Las armas fueron provistas por Egipto –gobernado por Nasser–, China y los países socialistas.

Los argelinos generalizaron los ataques a las ciudades para minar la seguridad de los residentes franceses, mientras, en el interior, los combatientes aseguraban su influencia en todo el territorio. El ejército colonial francés respondió con duros golpes, razias, napalm y matanzas en los barrios árabes. En 1957, durante la batalla de Argel (la capital colonial), la persecución fue encarnizada, se rastreó centímetro a centímetro, interrogando y torturando a sus habitantes y se produjeron 6000 ejecuciones de argelinos.

También la insurrección rural fue aplastada. En ese momento, las fuerzas francesas en Argelia superaban los 400.000 hombres. Además el gobierno de París levantó barreras electrificadas en las fronteras de Túnez y Marruecos, para impedir el ingreso de hombres y suministros de guerra a Argelia.

En 1956 se produjo la detención de los líderes del Frente de Liberación Nacional, que regresaban de un viaje a Marruecos donde se entrevistaron con el Sultán. El avión en el que viajaban fue interceptado por cazas franceses y obligado a aterrizar en Argel. Luego fueron trasladados a Francia, donde permanecieron hasta 1962. El secuestro del dirigente argelino Amhed Ben Bella tuvo gran repercusión internacional y fue visto como símbolo del dominio colonial, por la opinión pública francesa.

En 1958 el general Charles de Gaulle fue designado Primer Ministro en Francia, viajó a Argel y ofreció perspectivas de negociación. Propuso una reforma constitucional que otorgaba el voto a los argelinos y la representación en el Parlamento francés. En 1961 se realizó el referéndum por la autodeterminación de Argelia.

La guerra se prolongó hasta 1962; el Frente de Liberación Nacional Argelino recibió el apoyo de otros países árabes y africanos vecinos, como Marruecos, Túnez –donde había centros de entrenamiento– y Egipto. Francia tuvo que retirar sus contingentes de la OTAN para hacer frente a la misma, y recurrió a estrategias terroristas través de la OAS (Organización Armada Secreta). Esta formación clandestina incluía a generales y oficiales franceses colonialistas (los generales Salam y Massu), que no estaban dispuestos a abandonar Argelia. Frente a los planes de renunciar a la colonia, organizaron un pronunciamiento militar bajo la consigna ¡Argelia francesa! y acentuaron su accionar terrorista intentando, en varias ocasiones, atentados contra el general De Gaulle.

Finalmente, las negociaciones llevadas adelante en Suiza concluyeron en un acuerdo entre el gobierno francés y el Frente Argelino, reconociendo la independencia del país y permitiendo el regreso a Francia de los pieds noirs (franceses argelinos). La guerra de Argelia duró siete años y medio y causó miles de muertes.

En 1962 nació oficialmente la República Argelina Democrática y Popular, presidida por el líder del movimiento de liberación, Ahmed Ben Bella

Una Argelia independiente o una Argelia colonial

Frantz Fanon. Los condenados de la tierra.

“El mundo colonial es un mundo en compartimientos. Sin duda, resulta superfluo, en el plano descriptivo, recordar la existencia de ciudades indígenas y ciudades europeas, de escuelas para indígenas y escuelas para europeos, así como es superfluo recordar el Apartheid en Sudáfrica. […] La ciudad del colono es una ciudad de blancos, de extranjeros. La ciudad del colonizado, o al menos la ciudad indígena, la ciudad negra, la ‘medina’ o barrio árabe, la reserva es un lugar de mala fama, poblado por hombres de mala fama, allí se nace en cualquier parte, de cualquier manera. Se muere en cualquier parte, de cualquier manera. Es un mundo sin intervalos, los hombres están unos sobre otros, las casuchas unas sobre otras. La ciudad del colonizado es una ciudad hambrienta, hambrienta de pan, de carne, de zapatos, de carbón, de luz. La ciudad del colonizado es una ciudad agachada, una ciudad de rodillas, una ciudad revolcada en el fango.

[…] El colonizado, cuando se le tortura, cuando matan a su mujer o la violan, no va a quejarse a nadie. El gobierno que oprime podría nombrar, cada día, comisiones de encuesta y de información. A los ojos del colonizado, esas comisiones no existen. Y de hecho, ya han pasado siete años de crímenes en Argelia y ni un solo francés ha sido presentado a un tribunal francés por el asesinato de un argelino. En Indochina, en Madagascar, en las colonias, el indígena siempre ha sabido que no tenía nada que esperar del otro lado. La labor del colono es hacer imposible hasta los sueños de libertad del colonizado. La labor del colonizado es imaginar todas las combinaciones eventuales para aniquilar al colono.”

Actividades

a) ¿Cómo se diferencian los hábitats en el mundo colonizado?

b) ¿Qué derechos no tienen los colonizados?

c) Compara esta situación con la de una población muy marginal en nuestro país

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