📌 ¿Quién, cómo y por qué escribe la historia, las historias?
El que redacta historia se llama historiador, y es en general un especialista que, partiendo del campo de la historia en sí, o siendo economista, sociólogo, antropólogo, arqueólogo, filósofo, abogado, etc., utiliza el método histórico para llevar adelante una investigación sobre un tema determinado. Es, fundamentalmente, un ser humano que intenta averiguar el por qué y el para qué de los cambios acontecidos en su sociedad o en otras, más lejanas o más antiguas.
La forma de investigar y los estilos del relato histórico han variado con el paso del tiempo. La historia como disciplina científica se ha hecho cada vez más compleja y abarcativa, sumando campos de investigación que hacen de ella una disciplina multifacética. Al mismo tiempo, se han ampliado los métodos o herramientas de investigación e interpretación, lo cual derivó en la necesidad de clasificar esos métodos y esas formas de interpretar la historia. Esa práctica se denomina historiografía.
Los primeros géneros de investigación ponían el acento en lo que se denomina una historia política, sobre todo institucional, caracterizada por la abundancia de acontecimientos que aparecían en forma lineal (reinados, batallas, guerras, obras) donde algunos hombres (reyes, generales, papas) y las instituciones que dominaron y que influyeron en la vida de los pueblos eran el sujeto medular. Su método era la transcripción casi directa de las fuentes escritas, entendiendo que éstas eran las únicas válidas para ser utilizadas en la construcción del conocimiento histórico, dejando de lado todo lo que no se podía leer y, por consiguiente, comprobar.
⚡ Defectos de esta visión tradicional
- En la humanidad había (y, por desgracia, sigue habiendo) mucha gente que no sabía leer ni escribir, ya sea porque su sociedad no tenía escritura o porque no tenía acceso a la educación. Con esto, no todos pudieron escribir su propia historia, ni producir documentos que la narraran: los lectores desposeídos sólo figuran en estadísticas de hospitales, cementerios, ministerios, o informes de otras personas sobre ellos.
- Se simplifica la historia con la sola mención de hechos vinculados a personas que ocupan el poder del Estado y la Iglesia; las clases dominantes, de este modo, no sólo se olvidan a otros grupos y clases sociales, sino que además se dejan de lado otros aspectos de la vida de las personas, que son importantes para entender el pasado en toda su complejidad.
🌍 La historia científica y los nuevos sujetos históricos
Actualmente se considera historia científica a la totalizadora, a la que trata de tener en cuenta todos los factores que hacen que una sociedad sea como es, y también los que ayudan a producir los cambios. La historia científica debe buscar información sobre todos los conjuntos humanos existentes, la forma en que se relacionan entre sí, la estructura económica y social donde se desempeñan, la forma de gobierno que adoptan, el modo de vida, sus pensamientos, sus sentimientos, que dan características particulares a su cultura. Esta forma de entender la investigación histórica tiende a buscar una estrecha relación con otras ciencias (sociología, antropología, economía, geografía, etcétera) para que ese enfoque totalizador sea lo más exitoso posible.
Durante el siglo XX también los métodos han cambiado bastante. Luego de la historia basada fundamentalmente en “los acontecimientos”, se pasó a una historia que tiende a realizar investigaciones cuantitativas y cualitativas. A la vez, los sujetos históricos también cambian, ahora no como nombres propios sino como clases, grupos y sectores; y aparecen nuevos enfoques que también pretenden revisar el concepto de tiempo histórico y el lugar desde donde se observa: las propuestas con el análisis de coyuntura y estructura, de tiempo largo y tiempo corto, y la micro y macro historia proponen abordajes inéditos.
Otra cuestión central para la ciencia histórica es su peso en la formación cultural y en la construcción de una memoria colectiva sobre la sociedad en que se desenvuelve: el hombre busca en el pasado respuestas sobre los interrogantes de su presente, escribiendo o interpretando la historia, lo cual la vuelve una herramienta central para explicar la realidad. Un ejemplo notorio de esto es el uso de la historia, del discurso histórico como herramienta para legitimar o argumentar posiciones políticas por parte de los gobernantes, medidas económicas o para explicar situaciones contradictorias o esconder determinados intereses.
