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Clase 10: El poblamiento americano y el caso de los yámanas


📌 ¿Qué sucedía en esa época en América?

Hemos dicho que el homo sapiens sapiens surgió en África, y desde allí se difundió a todos los continentes, y que los primeros grupos llegaron a América hace por lo menos 25.000 años. Se calcula esto por la antigüedad de los restos hallados, y porque se deduce que muchas bandas de cazadores llegaron durante la última glaciación (que comenzó hace 70.000 años y se extendió hasta aproximadamente 20.000 años). Si bien uno puede pensar que las bajas temperaturas eran un obstáculo para que las poblaciones usaran esa ruta, en realidad ese territorio estaba modificado en su clima por la corriente marina cálida de Kuro-shyo que circulaba cerca; al no encontrarse con la corriente oceánica ártica por el descenso de las aguas, la zona tenía vegetación con árboles a lo largo de los arroyos y lagunas. Esto permitió el tránsito de animales en busca de alimentos, y de seres humanos que los perseguían con el mismo fin. De este modo, América se fue poblando de norte a sur en distintas oleadas. Los primeros grupos llegaron al actual territorio de América hace unos 12.000 años.

Difusión de la vida humana en el planeta

🗺️ Teorías acerca del poblamiento de América

Para explicar el origen del hombre americano, hubo muchas teorías. Algunas, que afirmaban que el hombre había surgido en América (origen autóctono) ya fueron totalmente desechadas, porque partieron de errores de datación de los restos hallados. Por eso actualmente se sostiene que los hombres que poblaron América vinieron de otros continentes. Un conocido antropólogo checoslovaco (Alex Hrdlicka, 1869-1943) sostenía que todos los habitantes fueron grupos mongoloides asiáticos que cruzaron por el Estrecho de Bering hace unos 25.000 años en distintas oleadas. Pero otros antropólogos advirtieron la variedad étnica y cultural de los grupos que poblaron nuestro continente: no sólo vinieron bandas de mongoles y esquimales por el norte, sino que también llegaron comunidades de Indonesia, Malasia, Melanesia, Polinesia y Australia a través del Océano Pacífico, e incluso de Tasmania y Nueva Zelanda. Es probable que los indios canoeros de las islas de los canales fueguinos (sur de Tierra del Fuego e islas aledañas) hayan venido navegando con sus canoas entre los archipiélagos del Pacífico Sur y el rosario de islas que acercan Antártida y Tierra del Fuego en una época climática más benigna.

Una evidencia de los desplazamientos de diferentes grupos humanos en distintos sentidos son las distintas contexturas físicas de los hombres que habitan América (todos homo sapiens sapiens, por supuesto). Como ejemplo de diversidad, podemos ver las diferencias de altura en el actual territorio argentino: algunas son personas muy altas, descendientes de tehuelches del sur (hombres que medían 1,80 metros, muy raro hace 600 años), otras son bastante altas, como los charrúas (litoral del Uruguay), altas como los guaykurúes (región del Chaco), lule-vilelas (Tucumán), comechingones (Córdoba), onas (sur de Patagonia), araucanos (norte de Patagonia); bajas como los guaraníes (zonas del río Paraná desde Brasil al Delta), atacamas y diaguitas (noroeste); muy bajas como los yámanas (canales fueguinos) y los caingang (litoral).

El continente americano no estuvo aislado, como muchos creen, hasta la llegada de los españoles, sino que fue objeto de contactos con los otros continentes a lo largo de la vida del hombre. Si bien los grupos que llegaron luego de las primeras corrientes de poblamiento no fueron numerosos, quedaron en ciertas culturas algunas influencias, y algunos restos arqueológicos serían inexplicables sin tener en cuenta el contacto con otros grupos.

Para demostrar la factibilidad de migraciones aisladas, algunos científicos más aventureros probaron fabricar embarcaciones con materiales que podrían haber sido usados hace cientos o incluso miles de años, y con ellas cruzaron los océanos. Es el caso de los viajes del antropólogo noruego Thor Heyerdahl: en 101 días se trasladó con la balsa Kon-Tiki (1947) desde Perú hasta la Polinesia, y con la barca egipcia de papiro Ra II (1970) navegó desde Egipto hasta Barbados (en el Caribe) en 57 días. También los navegantes argentinos de Expedición Atlantis (1984) utilizaron un barco de madera balsa para recorrer desde las islas Canarias hasta Venezuela en 52 días.

🏹 Los cazadores recolectores en América y la transformación de su cultura

Como en otras partes del planeta, los primeros habitantes del continente americano eran cazadores elementales, buscadores de comida y recolectores que usaban artefactos de piedra tallada por percusión (como hachas de piedra trabajadas en una sola cara) e instrumentos de hueso. Alrededor de 20.000 años antes de Cristo existían en América grupos de cazadores especializados que fabricaban puntas de proyectil, raspadores y buriles; se ubicaron en las praderas y se mezclaron con grupos de recolectores que habían llegado antes que ellos. Inventaron un lanza dardos o atlatl, que dio muchísima más potencia y efectividad al lanzamiento de las flechas. Tenían suficientes conocimientos de la caza como para proteger sus presas –es decir, no matar a crías ni a hembras preñadas– y utilizar a fondo cada pieza obtenida: carne, cuero, huesos, cuernos o marfil si los tenía, y hasta las pezuñas, que usaron como sonajeros o instrumentos musicales.

Con el tiempo, el clima fue haciéndose más moderado, y por lo tanto cambiaron la vegetación y la fauna. Los seres humanos también modificaron su cultura, y hacia el 8.000 a.C. muchos pulían la piedra y elaboraban puntas de proyectil con pedúnculo (prolongación del cuerpo de la punta de flecha o proyectil), lo que facilitó su enastado (colocación en un asta o palo para fabricar flechas o dardos). El tipo de punta de flecha “cola de pescado”, contrariamente a lo que pasó con otros elementos, por los restos hallados aparece primero en Sudamérica y luego se difunde en Norteamérica. Muy características de Sudamérica son las boleadoras, que podían ser de una, dos o tres bolas de piedra; las más antiguas encontradas tienen unos 5.000 años de antigüedad, y se encontraron en llanuras, pampas o puna, porque su uso es posible sólo en lugares abiertos.

Muchos cazadores y recolectores se establecieron en regiones cubiertas de montes. En la puna se instalaron grupos cazadores de guanaco, llama, alpaca y vicuña. También había recolectores de semillas de tierras áridas, que se adaptaron muy bien a la dificultad del medio. Los recolectores de moluscos y cazadores de fauna marina vivían en los litorales marítimos y fluviales, aprovechando también la caza y recolección de huevos de las aves acuáticas y los vegetales del lugar. Muchas veces fabricaron sus anzuelos con espinas de pescado y usaron conchas marinas como utensilios; otros pescaban con arpón, cuya punta tallaban en piedra. Este tipo de pesca era individual. En las costas peruanas, en cambio, entre los años 3.000 y 2.500 a.C., desarrollaron la pesca en forma colectiva, con redes tejidas con algodón. La organización para su sustento les permitió formar poblaciones numerosas y estables a lo largo de esa costa del Pacífico.


🌊 ESTUDIO DE CASO: Los yámanas y alakaluf

Las condiciones naturales y la organización de la economía en las poblaciones pescadoras, cazadoras y recolectoras de la isla de Tierra del Fuego: yámanas y alakaluf

Los yámanas ocupaban el sur de Tierra del Fuego y las islas magallánicas, y los alakaluf el sector chileno. Su medio geográfico era muy desfavorable para la vida humana, y sin embargo, pudieron adaptarse; estos pueblos fueron conocidos como «los canoeros magallánicos». Su forma de vida permitió que se concentraran en esta pequeña zona una gran cantidad de población: casi el doble que en todo el resto de la Patagonia.

Eran cazadores, pescadores y recolectores de la vida oceánica, ya fuera de focas, ballenas (cuando quedaban varadas cerca de la costa o por alguna causa estaban debilitadas), lobos marinos, peces, mejillones, cangrejos, raíces y hongos. La mitad de su vida transcurría en las canoas, en la que llevaban un fuego encendido; desde allí pescaban y cazaban con arpones de hueso, con instrumentos de piedra como hachas, puntas de lanza y de proyectiles (flechas y dardos) y lanzas de madera. Se trataba de arpones de punta ósea separable, que se insertaban en el mango de forma tal que se desprendieran de él en el momento de herir pero quedaran unidas por una correa flexible. Así el mango dificultaba la huida de la presa, ya que podía enredarse en las espesas matas de algas cercanas a la costa o, en el caso de llenarse de agua los pulmones, el animal se hundía y el mango funcionaba como boya que indicaba su localización. Complementaban su alimentación con la recolección de huevos, algas, bayas y hongos como el llao llao o pan del indio.

Las canoas constituían el elemento más elaborado de la artesanía de los yámanas. Era el recurso que les permitía proveerse de alimentos y adaptarse a la particular geografía en la que vivían. En los botes –que confeccionaban con cortezas de lenga cosidas con tendones o con barbas de ballena– viajaban los hombres adelante, para pescar; los niños, en el medio, debían ocuparse de sacar el agua que se juntara y de evitar que se apagara el fuego (que se hacía sobre una plataforma de tierra o guijarros); y finalmente las mujeres, en la parte posterior. Las canoas medían entre 3 y 5.5 metros de longitud y podían transportar hasta seis o siete personas. Salvo algún accidente, duraban entre seis meses y un año.

Como los esquimales, los yámanas untaban su piel con aceites y grasas de animales para protegerse del frío y usaban mantos de piel de foca.

Canoa yámana

Niño dentro de una canoa yámana

Vivían muy aislados, en pequeñísimas comunidades que se trasladaban continuamente. Su vivienda transitoria era la choza. No tenían jefes, aunque se tenía muy en cuenta la opinión de los ancianos y de los chamanes (brujos o magos), que a veces tenían ese oficio por revelación del Ser Supremo (Watauinewa, el «ancianísimo») o por longevidad. Este Ser Supremo había creado todo lo existente, y era quien los proveía de alimentos para que no les faltasen y también se ocupaba de la justicia, de la vida y de la muerte. También creían en los espíritus y en las almas de los principales chamanes ya fallecidos.

Los europeos, desde los barcos que comenzaron a aparecer cada vez más a menudo por sus playas, no sólo eliminaron millones de ejemplares de los animales que componían su fauna marina (lobos, leopardos y elefantes marinos, ballenas, pingüinos) sino que también diezmaron a la gente, ya fuera por la fuerza de las armas o por las enfermedades. La zona anteriormente más poblada de nuestro sur ahora tiene sólo unas decenas de pobladores en las islas, ahora chilenas.

Jemmy Button como fueguino y como inglés por Fitz Roy en 1839

📜 Textos complementarios

Enseñanzas yámanas (Selección de Guillermo Magrassi en Aborígenes argentinos):

«Ante todo, nosotros, hombres y mujeres, debemos ser buenos y útiles a la comunidad… Cada cual debe tener autoridad sobre sí… Levántate temprano todas las mañanas, pues entonces estarás siempre dispuesto. Muéstrate respetuoso con las personas ancianas. Ayuda a los huérfanos. Lleva algo de comer a los enfermos… Cuando te cases, ayuda a tu mujer en todo… No te pongas a escuchar lo que hablan… tampoco curiosees acerca de los demás… atiende primero a los forasteros… Cuando alguno te diga palabras fuertes o te insulte, retírate… después habla a solas con aquel que te ofendió, cuando los dos estén tranquilos… No hurtes nada a nadie… Si te falta algo, pídelo a tu vecino… Piensa que los demás tienen tus mismos sentimientos».

Fueguinos en 1839 por Robert Fitz Roy:

Los yámanas vistos por el científico inglés Charles Darwin en el siglo XIX: «[Son] los hombres más desgraciados del mundo… [a causa] de la perfecta igualdad que reina entre los individuos… Actualmente, si se le da a uno de ellos una pieza de tela, la desgarra en pedazos y cada cual tiene su parte. Nadie puede ser más rico que su vecino… Parece imposible que el estado político de Tierra del Fuego pueda mejorar en tanto no surja un jefe cualquiera, provisto de un poder suficiente… Por otro lado es difícil que surja un jefe mientras todos estos pueblos no adquieran la idea de propiedad, que les permitiría manifestar superioridad y acrecentar poder…»


📝 Actividad

  • a) Llegada al continente: Observa el mapa de la Difusión de la vida humana en el planeta. Fíjate en el texto «Los yámanas y alakaluf» en qué lugar del planeta vivían. Relee «Teorías del poblamiento de América». Deduce ¿cómo habrán llegado esos habitantes a vivir en el extremo austral del continente?
  • b) Describe la forma de vida de los canoeros: observa la fotografía de la canoa en la costa fueguina, la fotografía del niño dentro de la canoa, y la reconstrucción de la canoa. Lee cómo era la vida de los yámanas.
  • c) Analiza la organización social de los canoeros: observa si existían diferencias sociales entre los distintos miembros de la comunidad, y de existir, si estas diferencias se traducían en desigualdad económica y social.
  • d) Charles Darwin y Robert Fitz Roy: lee el fragmento de Darwin, debate con tus compañeros y saca tus conclusiones.
  • e) ¿Por qué causas pudo haber tanta población en las islas al sur de Tierra del Fuego, si hoy es tan escasa la población en ese lugar?
  • f) Intenta pensar como si fueras un habitante originario fueguino, y redacta un diario íntimo o una carta.

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